miércoles, 14 de enero de 2015

La vida después del cáncer

Hace tiempo que me ha dado por pensar en lo que ha cambiado mi vida después de haber tenido cáncer. Si lo analizo bien tengo más cosas positivas que negativas, intentaré explicarlo en las siguientes líneas.

Solo expresaré las cosas positivas porque las negativas son superficiales, comparado con el echo de estar viva y poder seguir disfrutándola.

1.         Me ha enseñado que uno nunca sabe hasta dónde puede llegar hasta que llega el momento, que por mucho que pensemos no podemos ponernos en el lugar de nadie hasta pasarlo. Me refiero a cómo yo pasé el tratamiento, una persona que se “cagaba” de miedo simplemente con el reconocimiento médico laboral, me desmayaba con un simple análisis de sangre. No hace falta que le cuente a nadie en que consiste el tratamiento de cáncer de mama con el pack completo (ganglio centinela, quimioterapia, tumorectomía con posterior ampliación de bordes, radioterapia).

2.         Me ha hecho disfrutar de pequeñas cosas que antes, por la vorágine de la vida en que estaba metida ni me daba cuenta. Es como si vas corriendo a toda pastilla y no te fijas en lo que hay a tu alrededor sólo persigues una meta (un trabajo mejor, poder viajar a distintos lugares, tener dinero, etc.), el cáncer te dá semejante hostia que te dice “Eh¡¡ tú relájate”, baja el ritmo y disfruta el día a día porque no sabes si mañana podrás disfrutarlo.

3.         Me ha enseñado a filtrar a la gente que tenía a mí alrededor, a descartar a los que no supieron estar a la altura y a valorar a los que me apoyaron en todo el proceso.

4.         También ha puesto en mi camino gente maravillosa, amigos nuevos a los que hoy por hoy quiero para siempre a mi lado: mis amigas Las expelonas como nos  llamamos: Ana, Concha, Dunia, Luki, Mari Carmen, Maru, Paula, Pepi y como no Rosa) vosotras sabéis de lo que estoy hablando y amigas que eran simplemente conocidas y se han convertido en verdaderas (vosotras sabéis quienes sois).

5.         Me ha enseñado a expresar mis sentimientos, ahora rio, lloro y digo te quiero más a menudo que antes.

Ahora mismo, me encuentro en un momento en el que me he apartado un poco de mis amigas oncochungas, no porque no las quiera sino porque necesitaba ese espacio de tiempo. Me explico me encanta leeros, saber que estáis ahí, que vais pasando las etapas que todavía os quedan (la reconstrucción). Entiendo que esto es egoísta pero nenas, lo necesitaba (Maru, Mari Carmen perdón).

También tengo mis días malos, me quejo de mi pelo (no me salió liso como antes) y qué si ahora lo tengo; de los kilos que he cogido pues ya los bajaré; de los dolores que hay días que tengo; de la pastilla y la inyección que todavía tengo que tomar y qué si sigo aquí y lo puedo contar.