Por fin, para mí se ha acabado un capítulo de esta enfermedad de mierda llamada cáncer. El pasado jueves mi oncólogo me retiro la pastilla tamoxifeno. Ahora toca recomponer mi cabeza, esta enfermedad te deja tocada de por vida. De alguna manera tenemos que entre nosotras apoyarnos y desahogar, no podemos tragarnos todo. Tenemos que normalizar la enfermedad, el tratamiento, los efectos secundarios, desahogarnos, para que la sociedad sepa por lo que estamos pasando que no es simplemente una gripe, que no es simplemente quejarnos por quejarnos, aunque por fuera nos veamos bien, por dentro estamos hechas una mierda, poder decir estoy jodida y que te miren y digab qué buena cara tienes, te quejas de vicio. La cabeza ya no funciona igual, no te puedes concentrar de la misma manera, sobre todo para las que seguimos en activo, me refiero a que seguimos trabajando. No consuela que te digan es la edad, porque el que no ha pasado la enfermedad ha envejecido poco a poco, pero nosotras en un año envejece nuestro cuerpo diez. Yo me siento afortunada en esta enfermedad llamada cáncer, no se le puede llamar de otra manera (ni bicho, ni larga enfermedad, etc), se llama así, nosotras tenemos que normalizar la palabra.
Yo soy una afortunada porque sé que en el camino se quedaron muchas, sé que por desgracia seguirá habiendo más mujeres, compañeras que tienen que volver a pasar por lo mismo una y otra vez y siguen adelante y no se quejan pero sé que por dentro están sufriendo.
Va por todas vosotras, las que se quedaron en el camino, las que estáis empezando, las que tenéis que volver a pasar el tratamiento. Pero en especial a mi amiga, no la nombro, ella sabe quien es, mi mosquetera. Te quiero. Y sé que tu puedes y cuando no puedas ahí estaré para escucharte, apoyarte, gritar, patalear, reír, llorar, lo que te apetezca y cuando te apetezca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario