lunes, 26 de noviembre de 2012

1º CHUTE DE VIDA

Como dice mi ciberamiga Ainara empiezo con mis chutes de vida (quimioterapia) y su famosa frase "dame veneno que quiero vivir" el ´día 12 de marzo, en mi caso fueron 8 sesiones, 1 cada 3 semanas.

Antes de empezar la quimio me pusieron un marcaje en el tumor, pues muchas veces con la quimioterapia el tumor desaparece completamente y los cirujanos deben saber donde se encontraba. Este marcaje lo colocan con un pinchazo, el mismo que cuando me hicieron la biopsia.

Bueno pues ahí estaba yo, para empezar con mis chutes de vida, acompañada de mi hermana, quitandole importancia y pensando en positivo, siempre a lo largo de todo el tratamiento he pensado en positivo, ha sido una manera de luchar. A mi lado una compañaera que también empezaba, Paula Iglesias, dándonos apoyo mutuamente. Mi mayor miedo eran los pinchazos, pues nunca fue fácil encontrarme las venas y, según me han dicho a lo largo de este año, mis venas son unas jodidas porque se esconden, jajajaja. Pero durante todo el tratamiento he tenido suerte y siempre me han pinchado muy bien, todas unas profesionales. No puedo decir que es fácil, de hecho es lo más duro de todo el proceso, mareos, vómitos, diarreas, sofocos, las uñas de las manos y los pies engrosadas, la planta de los pies quemadas, agotamiento, dolores musculares, .... Pero todo pasa, ahora que ya hace 3 meses que la he acabado, ya casi no me acuerdo de todo lo malo, siempre tube memoria selectiva y esto prefiero mantenerlo en el olvido.

Lo que peor he llevado ha sido la caida del pelo, creo que la mayoria de nosotras es lo que más nos afecta en un primer momento. Es un reflejo de la enfermedad, mirarte al espejo y verte sin pelo, yo no fui valiente para afrontarlo como otras muchas compañeras. Quedarme sin mi melena me iba a afectar y mucho, tenia la esperanza de que a mi no me iba a caer, me imagino que como muchos, pero no a mi me empezó a caer a la 3º semana de puesto mi primer "chute", al cepillarme por la mañana me quedaba el pelo en el cepillo, llamé a mi hermana para que viniera a cortarmelo y, al final tube la valentía de mirar en el espejo como iban cayendo los mechones de pelo al suelo, incluso me dió la risa cuando me vi en el espejo. Esta enfermedad te enseña que nunca sabes hasta donde puedes llegar, te hace sacar fuerzas de donde no las hay. A partir de ese día me ponía mi peluca, esa fue la opción que yo escogí, había otras pero no soy tan valiente.

Tube suerte porque a mí mo me ha llegado a caer todo el pelo y antes de acabar la quimio ya me estaba creciendo, mi último chute fue el 7 de agosto y el 27 de agosto le dije adios a mi peluca, no pienso ponerme una ni en carnavales.

Mi pelo antes era liso y con alguna cana, ahora tiende a rizo y con muchas canas, pero me da una alegría infinita ir todas las semanas a la peluqueria a ponerme mi mascarilla violeta. Eso sí estoy deseando que me crezca.

A parte de los efectos secundarios de la quimio, yo he tenido problemas con la cicatriz de la biopsia de los ganglios centinela, pues he tenido una infección, el sábado 7 de abril (semana santa) se me abrio la herida y hasta que terminé la quimio no me "cerró". Aquí quiero destacar la dedicación de Carmen la enfermera de la Unidad de Mama del Hospital Abente y Lago, cuando se me abrió la herida y quedé empapada de líquido llamé al teléfono que me habia dado ella muy asustada, pensando que era un telefono de guardia, enseguida me atendió y me citó en el hospital a las once de la noche, me tranquilizó, me curó e hizo que un médico me recetara los antibióticos. Mientras me estaba haciendo la cura yo le comenté que gracias a que estaba de guardia ella y me aclaró que no estaba de guardia, el teléfono lo atiende a nivel particular, porque prefiere atendernos ella a que vayamos a otro servicio de urgencias. Para mí es admirable el trato que recibí de ella, pues otro en su lugar o no me hubiera cogido el teléfono o me hubiera mandado a urgencias directamente. Recordar que era el sábado de semana santa a las 10 de la noche.

Repito lo dicho ojalá todos los profesionales fueran tan humanos como ella.

El agotamiento y el cansancia, poco a poco va remitiendo, todavía tengo dolores de espalda en la zona lumbar, pero tiempo al tiempo.

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