martes, 20 de noviembre de 2012

GRACIAS

Antes de empezar con el tratamiento, supe a quien quería a mi lado en esta lucha, para apoyarme, consolarme, acompañarme y luchar juntos. Unos me fallaron y otros no, más bien al contrario, me sorprendieron. No hay nada como esta enfermedad para darte cuenta de a qué personas tienes a tu lado. A raíz de esta enfermedad, he dejado atrás lastres de mi vida, tanto personas que consideraba amigos como familiares y allegados. Pero también me he encontrado con gente maravillosa, la pandilla de "oncochungas" como nos llamamos. Paula, Nina, Dunia, Ainara, Maru Jaramillo, Emiymaricarmen, Blanca, Rosa Fuertes, Mila y muchas más. Entre las que compartimos temores, dolores, alegrias, tristezas y cosas que no compartes con tus allegados porque no queremos que sufran más de lo necesario. Porque si el cáncer es dificil de superar como paciente como acompañante también.

Antes de nada quiero agradecer el apoyo incondicional de mi madre, que decir de una madre, pero la mía supo estar en todo momento a mi lado, apoyandome en todo momento, alentandome, haciendome reír cuando estaba triste, dándome mi espacio cuando lo necesitaba, dándome masajes en los pies cuando me pelaron con la quimio y todo esto, superando su ya terrible enfermedad, la fibromialgia, que si no lo sabéis  es un síndrome común en el cual una persona tiene dolor prolongado en todo el cuerpo y sensibilidad en las articulaciones, los músculos, los tendones y otros tejidos blandos, vamos como los síntomas de la quimio pero de por vida. VIVA LA MADRE QUE ME PARIO¡¡¡¡¡ TE QUIERO UN MONTÓN.

Mi hermano Pedro, el pequeño, pobre que mal lo ha pasado con mi enfermedad, su hermana mayor, la que siempre estaba sana, ahora está enferma que mal, pensando que le escondía algo de mi enfermedad. Jajajaja siempre a mi lado, llamándome a todas horas y aguantando mis malas contestaciones. Perdona por todas las contestaciones malas. También te quiero.

Mi hermana Paula, sufridora en silencio, la que todo se lo caya pero lo dice con la mirada, mi acompañante de las quimios, que sufría mas ella que yo cuando me pinchaban para encontrar mis ya de por si venas cabronas.

Mis sobrinos, la alegría de la casa, los que me hacían levantar, aunque no pudiera con mi alma. Desde el primer momento supieron que su tía estaba enferma de cáncer, no se lo podíamos esconder, los niños son muy listos y mis sobrinos con sus 6 años (son mellizos) se dan cuenta de todo. Es admirable como hablan del cáncer, sin tapujos, sin miedos y a la cara. Recuerdo una reflexión de mi sobrino, estaba jugando con mi perro en su regazo, se para, me mira y me pregunta: "Madrina los perros también tienen cáncer", le digo que sí, se queda pensando y me dice: "Madrina pero si le ponen ese medicamento fuerte y se le cae el pelo, ¿seguro que hay pelucas para perros?" Lo que da de si la imagición de los niños. Espero que mi lucha les sirva de ejemplo en un futuro.

Mi abuela Manola, que a sus 86 años, ha tenido que ver como su nieta se enfrentaba a esta enfermedad, también ha estado a mi lado, me  imagino lo que ha tenido que sufrir.

Mis cuñados José y Claudia, chapó por los dos.

Mis amigas Marias y Vicky, que por circunstancias no nos veíamos todo lo que deberíamos, pero que desde el momento que les dije que estaba enferma han estado a mi lado, despejandome la mente cuando sabían que no me encontraba bien de ánimo,  ayudandome a maquillarme, peinarme y ayudarme a sentirme bien físicamente, porque por muy bien que haya llevado el tratamiento, que  todo el mundo me dijera que estaba muy guapa y todo eso, la de horas que me he pasado ante el espejo maquillando las ojeras, tapando la palidez, etc. Porque me ha ayudado verme bien, mirarme en el espejo y no ver una enferma en el reflejo del mismo. Ojalá todo el mundo tuviera una amiga como ellas.

Mi compañera Eva, que pese a su ajetreada vida está a mi lado, más que una compañera una amiga.

A mis vecinas que han estado en la distancia, sé que mi enfermedad os trae malos recuerdos, pero también sé que siempre estuvisteis ahí apoyandome. Mi amiga Hermi también te traía malos recuerdos, pero ya ves que todavía tenemos que hacer muchas cosas juntas.

Las amigas de mi madre, que si un día comentaba que me apetecían rosquillas, al día siguiente me traían 1 kg. de rosquillas, y todos los días diciendome lo guapa que estoy, es que de esta me vuelvo vanidosa.

Mi enfermera Carmen del equipo de la Unidad de Mama del Abente y Lago, que con sus palabras me ha ayudado un montón, ojalá todos los pacientes tengan una profesional como ella, que entiende tus temores, tus angustias y sobre todo te aconseja y te ayuda emocionalmente.

Gracias a todos los que estáis ahí conmigo y, a los que no supieron estar a la altura de las circunstancias, no os he echado de menos en ningún momento.

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